Más bien, esto es lo que dijo el profeta Joel:
Dios ha dicho:
En los últimos días derramaré de mi Espíritu sobre toda la humanidad.
Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; sus jóvenes tendrán visiones y sus ancianos tendrán sueños.
En esos días derramaré de mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y también profetizarán.
Haré prodigios en el cielo y en la tierra se verán señales de sangre, de fuego y de vapor de humo.
El sol se oscurecerá, la luna se pondrá roja como sangre, antes de que llegue el día del Señor y se muestre en toda su grandeza.
Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.
(Hechos 2:16-21. RVC).
Sucederá que en los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano.
(Hechos 2:17 a. NVI).

 

El pleno cumplimiento de la profecía de Joel (siglo VIII a. C.) se da en un período de miles de años.
La expresión lingüística últimos días se refiere al período de tiempo que abarca desde el nacimiento de Cristo hasta el fin del mundo.
Desde el día de Pentecostés (Hechos 2) hasta hoy han transcurrido aproximadamente dos mil años y todavía no se ha cumplido completamente lo relacionado a prodigios en el cielo ni lo relacionado a señales en la tierra, tampoco lo relacionado al oscurecimiento del sol ni al enrojecimiento de la luna.
El cumplimiento de la profecía del profeta Joel en el día de Pentecostés, profecía señalada por el apóstol Pedro, fue solamente parcial. La profecía en su conjunto tendrá cumplimiento e influencia mundial.
En el día de Pentecostés Dios no derramó de su Espíritu sobre toda la raza humana, sino solamente sobre un grupo de no más de ciento veinte cristianos (Hechos 1:8; 1:15). Quedó pendiente el derramamiento del Espíritu sobre la totalidad de los seres humanos, tal como dice literalmente Joel 2:28 a y Hechos 2:17 a. Esto como continuación del derramamiento realizado en Jerusalén de Judea en el día de Pentecostés.
Este derramamiento (Hechos 2:17 a) fortalece a la cristiandad y la capacita para la evangelización del mundo, conduce a los no cristianos hacia Dios y transforma progresivamente las naciones de la tierra.
Gracias Señor por cumplir tu promesa de derramar de tu Espíritu Santo sobre toda la humanidad.
20 de abril del año 2021.
Esta manifestación del poder de Dios permitirá que la Iglesia y el mundo secular sean preparados para las progresivas manifestaciones de avivamientos que culminarán en el avivamiento final que facilitará el camino para que el evangelio sea predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14).
Al hacer discípulos en las naciones hasta el fin del mundo Jesucristo estará con nosotros los cristianos hasta el fin del mundo (referencia Mateo 28:18-20).
Dios les bendiga.
Rubén Flores Albarracín.
22 de abril del año 2021

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